Un guerrero atemporal cuya edad de 43 años no refleja la agudeza que elude a muchos defensas más jóvenes, Pepe sigue siendo la voz más experimentada de Portugal en la defensa. Su defensa directa, liderazgo con el ejemplo y guerra psicológica no se han desvanecido un ápice. Una leyenda viviente que compite como si cada entrada fuera su última.