Una presencia imponente entre los palos, Diogo Costa ha heredado el trono de arquero del Oporto con madurez excepcional. Conocido por sus reflejos excepcionales y distribución de juego, Costa combina la destreza técnica del fútbol moderno con habilidades de atajada de la vieja escuela. Su valentía en situaciones uno contra uno y compostura en momentos de presión lo han convertido en el guardameta indiscutible de Portugal.